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Se cumplen 65 años del vuelo del Manutara a Isla de Pascua

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20 enero, 2016

La gran hazaña institucional unió a Chile continental con Isla de Pascua.

 El 20 de enero de 1951, el país celebró con alegría y orgullo la proeza de la tripulación del avión anfibio Catalina bautizado como “Manutara” (Pájaro de la buena suerte en rapa nui) que unió por primera vez el continente con  Isla de Pascua, en un raid de 19 horas sobre el Océano Pacífico para recorrer los 3 mil 791 kilómetros hasta la lejana posesión chilena.

La hazaña se inició el 19 de enero, desde el aeródromo La Florida de La Serena, colmado de público y con asistencia del Presidente de la República de la época, Gabriel González Videla, quien destacó que se abría una ruta trascendental para un vínculo más estrecho con Rapa Nui y calificó a los tripulantes como exponentes de “una nación llamada a los más grandes destinos”.

Según la carta de vuelo, el avión despegó a las 19:20 horas con combustible para 24 horas y provisiones para 15 días. Luego de dos horas de vuelo la tripulación enfrentó la noche.

El jefe de la misión fue el Comandante Horacio Barrientos y el Capitán Roberto Parragué fue el primer piloto. El Teniente Alfredo Aguilar fue el segundo; el tercero, José Núñez; y el Subteniente Sabino Poblete fue el cuarto piloto. El primer mecánico fue el Sargento Héctor López y el segundo, José Gilberto. Los radioperadores fueron José Campos y Mario Riquelme, todos ya fallecidos.

El Manutara aterrizó en Isla de Pascua a las 14:42 horas del 20 de enero de 1951. Los habitantes de la etnia rapa nui escucharon el sonido  del motor y salieron de sus casas para comprobar con enorme sorpresa la aparición entre las nubes del avión que cambiaría la historia de la isla. La iglesia hizo sonar sus campanas y los isleños cantaron la canción que compusieron para el avión.

La mayor parte del viaje de 19 horas se hizo durante la noche y la tripulación atravesó el océano guiada por las constelaciones de estrellas, en viaje desde La Serena hasta el ombligo del mundo.

Ese fue el inicio de un fuerte vínculo de la Fuerza Aérea con los habitantes de Isla de Pascua, que se acrecentó paulatinamente con la operación de aviones, operativos médicos y el traslado de alumnos que estudian en Santiago y otras ciudades del Chile continental.

La única conexión entonces entre Rapa Nui y el continente eran buques que viajaban por 10 días, sólo una vez al año. Nunca un avión había intentado cubrir los 3.791 kilómetros, una distancia sólo posible entonces para un avión anfibio, diseñado para despegar y aterrizar también sobre el agua. Fue en 1950 cuando la Fuerza Aérea incorporó estos aviones anfibios, llamados Catalina, de origen canadiense.

En esa década, en Isla de Pascua vivían 750 nativos y 30 personas del continente. También albergaba un leprosario con 35 pacientes y estaba casi deforestada, con muchas carencias, razón suficiente para intentar unirla por el medio aéreo y mantener una conectividad de mayor frecuencia.

Categoría: Noticias
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Se cumplen 65 años del vuelo del Manutara a Isla de Pascua

La gran hazaña institucional unió a Chile continental con Isla de Pascua.

 El 20 de enero de 1951, el país celebró con alegría y orgullo la proeza de la tripulación del avión anfibio Catalina bautizado como “Manutara” (Pájaro de la buena suerte en rapa nui) que unió por primera vez el continente con  Isla de Pascua, en un raid de 19 horas sobre el Océano Pacífico para recorrer los 3 mil 791 kilómetros hasta la lejana posesión chilena.

La hazaña se inició el 19 de enero, desde el aeródromo La Florida de La Serena, colmado de público y con asistencia del Presidente de la República de la época, Gabriel González Videla, quien destacó que se abría una ruta trascendental para un vínculo más estrecho con Rapa Nui y calificó a los tripulantes como exponentes de “una nación llamada a los más grandes destinos”.

Según la carta de vuelo, el avión despegó a las 19:20 horas con combustible para 24 horas y provisiones para 15 días. Luego de dos horas de vuelo la tripulación enfrentó la noche.

El jefe de la misión fue el Comandante Horacio Barrientos y el Capitán Roberto Parragué fue el primer piloto. El Teniente Alfredo Aguilar fue el segundo; el tercero, José Núñez; y el Subteniente Sabino Poblete fue el cuarto piloto. El primer mecánico fue el Sargento Héctor López y el segundo, José Gilberto. Los radioperadores fueron José Campos y Mario Riquelme, todos ya fallecidos.

El Manutara aterrizó en Isla de Pascua a las 14:42 horas del 20 de enero de 1951. Los habitantes de la etnia rapa nui escucharon el sonido  del motor y salieron de sus casas para comprobar con enorme sorpresa la aparición entre las nubes del avión que cambiaría la historia de la isla. La iglesia hizo sonar sus campanas y los isleños cantaron la canción que compusieron para el avión.

La mayor parte del viaje de 19 horas se hizo durante la noche y la tripulación atravesó el océano guiada por las constelaciones de estrellas, en viaje desde La Serena hasta el ombligo del mundo.

Ese fue el inicio de un fuerte vínculo de la Fuerza Aérea con los habitantes de Isla de Pascua, que se acrecentó paulatinamente con la operación de aviones, operativos médicos y el traslado de alumnos que estudian en Santiago y otras ciudades del Chile continental.

La única conexión entonces entre Rapa Nui y el continente eran buques que viajaban por 10 días, sólo una vez al año. Nunca un avión había intentado cubrir los 3.791 kilómetros, una distancia sólo posible entonces para un avión anfibio, diseñado para despegar y aterrizar también sobre el agua. Fue en 1950 cuando la Fuerza Aérea incorporó estos aviones anfibios, llamados Catalina, de origen canadiense.

En esa década, en Isla de Pascua vivían 750 nativos y 30 personas del continente. También albergaba un leprosario con 35 pacientes y estaba casi deforestada, con muchas carencias, razón suficiente para intentar unirla por el medio aéreo y mantener una conectividad de mayor frecuencia.